“Cómprame un Iphone”

Hace algunos días estuve pensando en el título de mi último post, intentaba centrarme en la idea del uso del teléfono móvil en los adolescentes, ya que además de ser un tema recurrente en la consulta, es también un tema que siempre sale a discusión cuando se habla de límites, normas, motivaciones, necesidades y conflictos entre padres e hijos adolescentes.

Primero, compartiros que la presente reflexión surge a partir de un estudio que presenta el Consejo General de Psicología de España, a cargo de Antonio Rial B., y Patricia Gómez S. quien nos habla de las recientes y crecientes terminologías y fenómenos que se dan en la red y fuera de ella, es de reconocer el esfuerzo por unificar los criterios para comprender los cambios y la creciente problemática que se observa en adultos y adolescentes.

Fijaros en estas cifras : Facebook actualmente suma unos 1,49 millones de usuarios activos; y Twitter con su microblogging registra 316 millones de cuentas activas, en Whatsapp se cifran actualmente por encima de los 900 millones de usuarios, e Instagram  lleva unos 400 millones de cuentas registradas al momento.  Los videojuegos ( que no son un tema muy lejano) suman la “nueva industria de diversión para los jóvenes”, según el Instituto Nacional de Tecnologías, registra un uso del 28% de los menores españoles, que dedica una media de 5,16 horas semanales, además de superar por mucho el volumen de facturación del cine y la música juntos.

¿En qué se traducen estas estadísticas?, primero que todo, nos muestra un fenómeno que está creciendo exponencialmente y que llegó para quedarse; sin ir demasiado lejos, por cada viaje que ustedes o yo hagamos en algún medio de transporte, seguro nos toparemos con al menos un radio de 3 o 4 personas “conectadas” al móvil ó a las redes sociales a través del móvil. Comparto la idea del autor, que nos sugiere que no satanicemos el uso de Internet y las nuevas tecnologías; sin embargo, sí reflexiono acerca de los límites y las repercusiones que el uso continuado del móvil tiene en los más jóvenes…por ejemplo, la idea de “socializar” se ha asociado popularidad, y ésta a su vez se asocia al número de likes, seguidores, reproducciones o “amigos” que hay en la red, lo que supone un uso continuado que genera dependencias, dónde tener “me gusta” se traduce en sensaciones temporales de “aceptación”; además de eso se ha observado que los patrones de sueño y los ritmos circadianos se ven afectados debido a la falta de interrupción en el uso de pantallas  y móviles, que en muchos casos no son supervisados por adultos responsables que pongan límites en su uso.

Otra reflexión importante, tiene que ver con la privacidad y el exceso de exposición de quienes utilizan las redes sociales como plataforma de “popularidad y reconocimiento”, en este contexto señalar que “la pantalla tiene un efecto deshinibidor que al tiempo actúa como escudo protector“, a ello sumamos la inmediatez de la comunicación, y las respuestas, por medio de mensajería que controla a tiempo real quien ha visto y quien no ha recibido el mensaje. No sé que pensaís mientras vais leyendo este texto, seguro que a todos esto nos suena, nadie queda exento de ello, sin embargo, vuelvo a retomar las palabras del autor, que nos dice: “nadie puede decir que no ha visto a más de una persona en la parada del bus o el metro checando su perfil de facebook, ni tampoco quedan exentas las reuniones familiares acordadas por whatsapp, ahora podemos compartir nuestras opiniones a tiempo real desde Twitter”, es decir, estamos todos inundados de esta corriente, pero OJO, cada uno , con criterio decide si es arrastrado por ello, o no. No nos engañemos, Internet  y las redes sociales, gustan, a grandes y pequeños, y mucho, de ahí que el fenómeno se pueda entender como parte de una realidad social, que busca “conexión”, sin realmente tenerla, y ¿de qué nos habla esta realidad?, de un fenómeno masivo de  “disociación”, dónde alimentamos el ·”estar sin estar”, porque “ya ves tu lo que vale un perfil con montones de likes”(parafraseando a un jovencito de 15 años), estamos siendo absorbidos sin darnos cuenta, cuando facilitamos nuestros datos, mediante opiniones, gustos, interacciones, que llevan a que a la semana siguiente de estar de acuerdo con una noticia, te acaben llamando por teléfono, para saber si estarías dispuesto a donar por la causa.

Sin enrollarme más en el tema, cierro el post con este mensaje: seamos críticos, somos nosotros quienes decidimos qué y dónde compartir información, sómos nosotros quienes ejercemos de consumidores, y sois, vosotros padres quienes ponéis los límites, quienes acompañais a vuestros hijos, sean estos jóvenes o pequeños, en su crecimiento, y sois vosotros quienes elegís, qué , cuándo, cuanto y de que manera gestionais el uso de las tecnologías. Dejemos ya el discurso repetitivo y fastidioso, de que son los adolescentes el receptáculo de todos los males, porque ciertamente; son los adolescentes el blanco fácil de quienes necesitan consumidores enajenados y voraces. Por lo tanto, veamos en nuestros jóvenes una generación que desarrolle un  criterio, una opinión propia, con capacidad de diferenciación, y promovamos en ellos relaciones reales, auténticas y de contacto, con sus iguales, empezando por el  entorno familiar y favorezcamos así  su implicación en lo social y con el medio ambiente.

Finalmente, os comparto algunas señales que pueden ser de alerta para aquellas personas que tienen hijos e hijas adolescentes, algunas de ellas consensuadas entre los colectivos de padres/madres, investigadores/as, profesoras/es, educadores/as, orientadores/as y otros profesionales en la detección preventiva de casos de riesgo del uso de Internet y las nuevas tecnologías:

  1. Mi hijo (a) miente cuando pregunto sobre el tiempo de conexión
  2. Mi hijo (a) intenta a toda costa controlar el uso de Internet, móvil, etc.
  3. Hace tiempo que no sale con sus amigos (as) y se encierra durante horas ante el ordenador, o mirando el móvil, dejar actividades, bajar el rendimiento en los estudios…
  4. A pesar de conocer los riesgos que Internet implica, insiste en conectarse
  5. Mi hijo (a) ha dejado de hacer otras cosas que le agradaban, para pasar el rato jugando online
  6. Mi hijo (a) parece eufórico cuando esta delante el ordenador, excitado, nervioso, irascible
  7. No sé da cuenta desde que hora está conectado (a)… lleva así… toda la tarde….
  8. Es su vía de escape, así se desahoga un poco, que se relaje…
  9. Cuando le digo que deje el juego o el móvil se irrita y se enfada, puede estar ansioso (a) o preocupado (a)
  10. No le basta con conectarse 1 hora, quiere siempre estar más tiempo…
  11. No es la primera vez que sus amigos (as) me comentan sobre esto, están preocupados…

Modificado de Barreiro (2014)

Y recordad, que vuestros hijos no necesitan un Iphone 5, o una súper tablet, vuestros hijos necesitan presencia amorosa, límites y relaciones afectivas con contacto, dónde sean mirados,escuchados y respetados, tomados en cuenta  en sus intereses más profundos, y sus inquietudes más sensatas.

internet y jovenes

Bibliografía.

Rial Boubeta, A. y Gómez, P. Adolescentes e internet, claves para entender y prevenir. Documentos de formación continuada-FOCAD- Consejo General de Psicología de España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Una página en blanco”

Perplejidad, consternación, alegría, entusiasmo, ganas de…escribir ¿Alguna vez os enfrentasteis ante una página en blanco?, ó más bien ¿Cómo hemos llegado ante una página en blanco? ¿ Lo planeamos?, ¿hace tiempo que vamos pensando o planeando hacerlo?;  ¿Es una elección?, o ¿es que justo ahora hemos tenido el tiempo de parar y salir de la dinámica diaria del ir y venir, sin notar que el tiempo pasa?, ¿nos sentimos obligados?, ¿tememos enfrentarnos a eso?, ¿debemos cumplir porque es lo que toca?, o ¿nos situamos plácidamente, en un momento de tranquilidad y goce para disfrutar, y dejar que las cosas simplemente sucedan, con consciencia? ¿Es un deseo consciente que hemos cuidado hasta que fluye?

La metáfora de la pagina en blanco la elegí para hablaros de la importancia que tiene el cómo, y el cuándo de los inicios de la vida, y con ello, destacar cuan trascendentes son los inicios, en este caso de la vida humana, de un acompañamiento  amoroso del desarrollo madurativo del ser humano.

Porque mucho se habla de los cuidados, los tipos de crianza, los recursos que hay para facilitar una crianza saludable y armónica. Sin embargo, resulta fundamental el cuidado de esos inicios, el cuidado de los primeros años de desarrollo del mamífero humano, desde lo afectivo, lo psicológico, lo energético. ¿con qué energía se dan los inicios de la vida? La decisión de dar vida, de traer a la vida un nuevo ser.

¿Acaso es la vida un hecho se da por sí sola y que tiende hacia la vida? Un fluir que busca la pulsación , la expansión que pese a las dificultades que pueden suceder en el proceso; durante el proceso?. Pero sabemos ahora que podemos incidir en la calidad de proporciona al ser humano un entorno “ecológico”, que cuida del bienestar de los miembros del sistema que acoge un nuevo ser: la madre, el padre, el bebé, el sistema familiar  y el soporte social que éste tiene a su vez, la sociedad en la que éstos sistemas a su vez están inmersos y en los que posteriormente se va a desarrollar.

Porque sí que sabemos que resultado da el crecimiento de un ser humano en un ambiente armónico, donde los cuidadores están disponibles y cercanos, en contacto con… ,comprensivos y abiertos a observar y acompañar los procesos del bebé, el niño y el adolescente, la descendencia del sistema familiar que un día se configuró y  posee energía suficiente para generar más vida. Y desde luego, sabemos por contraparte, qué resultado tiene el desarrollo  en ambientes donde predomina el estrés, la ansiedad,  carencias afectivas, ó falta de contacto por parte de los cuidadores principales; el vacío que eso origina en el ser que se está constituyendo, el caos  y la escisión que eso marca en su yo, aún inmaduro.

Cuidar la vida desde sus inicios tiene que ver con esto, con poder proporcionar desde la consciencia primero de  los futuros padres; y  la importancia que tiene proporcionar un entorno ecológico sobre el cual la vida literalmente florezca, confiados  en la naturaleza humana, la capacidad de autorregulación y desarrollo del ser humano, con el consecuente respeto a las manifestaciones instintivas, sean estas emocionales, sexuales, o afectivas y/o relacionales, donde se respeten las necesidades del bebé,  y se acojan sus demandas como lo que son, necesidades  que evolucionan conforme ese ser se configura desde la concepción, el embarazo, el tipo de parto que la madre desea,  los primeras horas, los primeros  días tras nacimiento, las fases de desarrollo infantil , pasando por la adolescencia hasta llegar a la madurez.

Os dejo con una frase que Wilhelm Reich escribió acerca de los niños del futuro, cuando recién se creaba el Centro de Investigación Orgonómica Infantil (OIRC), allá por el año  1940…

“…No podemos decir a nuestros hijos que tipo de mundo sería o habría que construir, pero podemos equipar a nuestros hijos con el tipo de estructura caracterial y con el vigor biológico que les hacen capaces para tomar sus propias decisiones y encontrar sus propios caminos para construir de una manera racional ,  su propio futuro y el de sus hijos…”

“…Somos solo los transmisores de un pasado depravado, hacia un futuro eventualmente mejor. No debemos ser los que edifican este futuro. No tenemos derecho a decir a nuestros hijos como construir su futuro. Ya hemos demostrado que somos incapaces de construir nuestro propio futuro. Lo que podemos hacer como transmisores, no obstante, es contar a nuestros hijos, dónde y cómo fracasamos. Podemos, además, hacer todo lo posible por remover los obstáculos que están en el camino para que nuestros hijos construyan un mundo nuevo y mejor para ellos mismos…”

REICH

Bibliografía: Reich, Wilhelm. Los niños del futuro.Tema monográfico del Centro de Investigación Orgonómico Infantil, impartido por el autor en la Segunda Conferencia Internacional de Orgonomía el 25 de agosto de 1950. Documentos-Escuela Española de Terapia Reichana

Abril, 2015

 

“Ser mujer e identidad de género”

Hoy es 8 de marzo y como sabemos se conmemora el día internacional de la mujer, con ello surgen de nuevo los debates acerca de que ha cambiado y que cambios siguen pendientes en las diferentes sociedades y culturas en cuanto a la lucha por la igualdad de derechos, el acceso a la educación , la mejora de las condiciones laborales y el cese de la violencia hacia las mujeres.

Podríamos decir en cierta forma que reflexionar acerca de estos temas, nos lleva a plantearnos cuestiones más profundas como pueden ser la igualdad de género, las creencias sociales en torno a los roles de género y las actitudes  que hay hacia estas temáticas.

Precisamente me topé con un texto de Pepa Bojó Ballester, psicoterapeuta y psicóloga formadora en violencia de género y en grupos de empoderamiento de mujeres, dicho texto es fundamentalmente dirigido a profesionales de la psicología por parte del Consejo General de Psicología de España, y sin el menor atisbo de duda os digo que el texto no tiene desperdicio,  ya que nos muestra un recorrido a través de la historia y la conceptualización de lo que entendemos por género, sexo, identidad de género y cómo paulatinamente hemos ido cambiando los modelos de estructuras familiares, relaciones de pareja, relaciones con los hijos, etc. Además de los cambios sociales que ya están aconteciendo.

Citaré directamente un apartado que leí acerca de la identidad de género, que dice lo siguiente:

La identidad responde a la pregunta ¿quién soy yo? Y esa respuesta organiza nuestra subjetividad. Es necesario construirnos a partir de identificaciones con un grupo o grupos y ello encierra en sí mismo la diferenciación respecto a otros grupos. La identidad es un proceso en permanente construcción, no es algo estático ni monolítico, las experiencias y procesos personales nos obligan a revisar continuamente ese “quién soy yo”. Hablar de subjetividad es hablar de la condición de los sujetos, de su índole, su peculiaridad, de aquello que los delimita y distingue del mundo de los objetos y de otros seres. (Burin, 1987) y esta construcción subjetiva sobre quien soy, me permite vivir y existir, me condiciona la forma de percibir la realidad y estar en el mundo.  Uno de los ejes de esa subjetividad es el género que se nos asigna en función de nuestro sexo, eje determinante que tiene consecuencias en nuestra vida cotidiana (Martínez Benlloch, Pastor, Tubert, et. al. 2000).

Identidad y subjetividad van de la mano, cuando se entiende que ¿quién soy yo? Se define también por nuestra subjetividad. (Levinton, 2000)

De entrada se considera que en una sociedad como la nuestra, se asigna una identidad asociada al sexo que tenemos al nacer hombre-masculino y mujer-femenino, y no al conjunto de característica sociales, corporales, y subjetivas que hay en la persona, lo que genera una dicotomía (niño-niña, hombre-mujer) que no da lugar y espacio a la diversidad y la diferencia,  luego entonces, nos atrevemos a asignar etiquetas de: “bueno ó malo” “masculino ó femenino” , “lo cierto ó lo equivocado”, “normal ó anormal”,  haciendo que toda individualidad y variación quede relegada a la exclusión y a la incomprensión, toda vez que esto limita la libertad personal, el desarrollo individual y la diferencia.

En la práctica y dinámica de lo social esto da lugar a que se instauren “creencias de género” como pueden ser: “una buena mujer se sacrifica”, “lo más importante en la vida de una mujer son su marido y sus hijos”, “los hombres son fuertes por naturaleza”, “los hombres sexualmente activos son más viriles” “una mujer debe…,” etc. etc.

Los varones son educados en la fortaleza, la autonomía la agresividad, la actividad, mientras que las mujeres por contrapunto, son el complemento del varón: son dependientes, débiles, delicadas, sensibles, emocionales, empáticas, dóciles, frívolas; a las mujeres se les da una identidad basada en  lo relacional y lo afectivo mientras que los hombres quedan instaurados en el eterno papel de proveedores de bienes materiales y/o económicos.

En cierta forma hay un contraste entre los mundos internos y externos, ya que la división de los sexos coloca al hombre en una orientación de logro “hacia afuera” y la mujer se instaura en el espacio íntimo ”hacia adentro”: sus relaciones afectivas y emocionales. Aunque la realidad nos muestra un mundo mucho más variado y rico, donde los matices hacen que los estereotipos y prejuicios aíslen la realidad de lo que ocurre en la visión de nuevas masculinidades y feminidades: hombres sensibles con ganas de romper estereotipos, solidarios y emocionales y/ó mujeres que se encuentran cómodas viviendo en la libertad, la fuerza, la seguridad y la igualdad.

De acuerdo con el escrito de esta autora, el hecho que exista una diferenciación por identidades de género hace que precisamente exista una desigualdad, y que además se establezcan jerarquías, donde lo femenino está subordinado de lo masculino.

Ciertamente, ese es el reto al que actualmente nos enfrentamos, ¿Cómo integrar una visión diferente de lo masculino y lo femenino sin caer en la negación de una cosa y otra? ¿Cómo entender la identidad femenina y masculina fuera de las creencias asociadas “vivir para el otro (mujer) o vivir para sí mismo (hombre)” respectivamente?

Me parece un buen ejercicio, que cada uno pueda sacar sus conclusiones, aquí os dejo con la reflexión final de la autora, para este día de la mujer:

“…La realidad nos enseña que la experiencia vivida, los sentimientos, los deseos, etc., no corresponden necesariamente con lo que hemos aprendido ni con lo que se nos obliga a ser. Se va generando la propia auto identidad, construimos nuestro propio Yo, reelaborándolo, pero en ocasiones es un proceso que genera crisis, conflicto, sufrimiento y culpa en cuánto nos alejamos de la identidad social y en ocasiones esto llega a penalizarse, llegando incluso hasta la agresión física.

Las identidades están en movimiento, los cambios sociales provocan cambios en la construcción de las mismas, el cómo ser mujer y cómo ser hombre, se está revisando y transformando y la realidad nos muestra la pluralidad de formas de ser hombres y mujeres, por ello más que hablar de feminidad y masculinidad , tendremos que empezar a hablar de feminidades y masculinidades, flexibilizando modelos, estereotipos, no asignando roles en función del sexo y ante todo no otorgando valor y jerarquía a unos frente a otras.

Ello permitirá desarrollar mejor nuestra capacidad como personas permitiéndonos alcanzar una mayor variedad de metas que a su vez se traduzcan en una mejor realización personal y en relaciones de igualdad y solidaridad humana…”

 

 

Bibliografía:

Bojó Ballester, P. Intervención con mujeres víctimas de violencia machista desde una perspectiva de género a través del empoderamiento. Documentos FOCAD-Consejo General de Psicología de España (Enero-Marzo 2016).

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Marzo, 2016

“Polvos de estrellas”

¿Qué es lo primero que se os ocurre cuando leéis esta frase? ¿Qué es lo que os sugiere o suscita, qué os hace sentir? Pareciera una frase simple que conforme vamos leyéndola pierde sentido; “¡cursilerías!”, “…cosas de la física…”, “cosas de poetas…”.

Hace algunos años la escuché, imagino que hacía parte de la mítica serie de Carl Sagan (1934-1996) donde se hablaba del cosmos, de la vida, sus orígenes y el destino que deparaba al universo. En ese entonces todo parecía muy lejano y hablar de marte era una idea del súper futuro, una utopía para la humanidad… Bien, hoy el hombre se mantiene en su intento por conquistar la naturaleza y el antropocentrismo coloca a los seres vivos con los que comparte hogar  en una posición ligeramente por debajo de la suya. El hombre, que ha intentado durante siglos dominar lo vivo, se ve ante una encrucijada que desborda ya los límites de lo imaginable: calentamiento global, especies en peligro de extinción,  crisis humanitarias, crisis económicas, crisis de valores, etc., etc.

Volvamos al principio… estamos hechos de polvos de estrellas… Quizás os preguntéis porqué he elegido esta frase para el post de febrero, la he elegido porque es una frase que a mí me sugiere una conexión con la vida…. Una conexión con lo cósmico, la existencia y trascendencia de ser humano.

Hace algunos años el científico Wilhelm Reich (1897-1957) ya nos hablaba de esto, de la gran desconexión que hay entre el hombre y la naturaleza, y su naturaleza instintiva, esa que no requiere grandes reflexiones ni elaboraciones sofisticadas. Reich decía que paulatinamente, el hombre pierde su capacidad de entrar en contacto con lo vivo, con la vida; pues a lo largo de su  trayectoria vital, se ve inmerso en experiencias (algunas de ellas propias de la misma vida misma y otras tantas experiencias que pueden prevenirse) que hacen que ese ser potencial  que somos al nacer, esa capacidad de pulsación y contacto con la vida se vaya perdiendo  gradualmente generando una coraza que nos permite sobrevivir, pero a su vez nos limita en nuestra capacidad de pulsación vital, de sentir…Evidentemente no hay una sola causa,  se entremezclan una serie de factores entre los cuales podemos señalar: la educación autoritaria, la cultura, la sociedad, los sistemas de crianza represivos y punitivos que hacen que vayamos gradualmente perdiendo el contacto con nuestras necesidades y nuestros instintos…

Últimamente se escuchan noticias acerca del cambio climático y sus consecuencias para los seres vivos, animales, plantas, humanos… y sorprende incluso escuchar que algunas personas agreden sin reparo animales haciendo alarde de sus hazañas en las redes sociales, dejando evidencia de su osadía; a veces intencionadamente, a veces sin la menor conciencia de ello, (la prensa plasma un cierto amarillismo en este tema y tampoco permite que se redefinan en lo social eventos tan desafortunados como estos), anunciando en voz alta las atrocidades de esta sociedad, una parte de la sociedad (” chavales que sólo querían divertirse o estaban aburridos…”), que ya ha perdido ese contacto, aunque posiblemente también ha carecido de  un primer contacto cálido y acogedor en  su propia conexión con la vida…

La pregunta es, ¿hay algo que pueda hacerse para no perder contacto con la pulsación de vida? Desde luego que lo hay, estas son las buenas noticias y mensaje de reconexión, me parece que tiene que ver con  los inicios, con el principio de la vida, los nacimientos,  los cuidados de los primeros años, los años tiernos dónde el ser humano se nutre y gesta su capacidad de estar y sentir la vida, su capacidad de vincularse  y abandonarse al amor, desde el contacto auténtico y verdadero que da el vínculo con las figuras de apego, cuidadores, sociedad en general, en pocas palabras, con lo vivo. Este es uno de los temas centrales de la formación que ofrece la Escuela Española de Terapia Reichiana (ES.TE.R) en su formación de Crianza Ecológica y prevención psicosocial, que firme en su compromiso, ofrece una formación rica y actual.

No pretendo desde luego, que este resulte un mensaje moralizante o una regañina sobre qué es lo que no está funcionando, se trata más bien de una invitación a que desde nuestros entornos cercanos, podamos transmitir la importancia de valorar la vida, los seres vivos. ¿Qué es la naturaleza para el hombre? sino el ambiente en el que nace, vive, crece y muere, la naturaleza, el entorno que enriquece al hombre, que lo alimenta, seamos conscientes entonces del cuidado que requiere la vida porque ciertamente ocurre que estamos en un momento de cambios importantes; donde (tengo la sensación), cada vez más personas se cuestionan acerca de ¿por qué? algunas cosas no funcionan y desde ahí partimos para encontrar nuevos horizontes  que nos guíen sin dejar por ello de construir nuevos modelos de entender y de cuidar el gran sistema del que formamos parte… somos polvos de estrellas…, estamos hechos de materia viva que pulsa, como pulsa hasta el rincón más lejano del universo…

 

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“La empatía”

Seguramente muchos de vosotros habéis escuchado esta palabra en alguna ocasión; sobretodo últimamente que se habla mucho en estos términos: inteligencia emocional, habilidades sociales, autoeficacia, autoestima, auto- yo, yo, yo… etc. Y  a propósito de esto, os propongo salir del Yo, para abrir puertas hacia la comprensión más sensata y el movimiento que se da en la interacción con el otro: os hablaré de la empatía.

Aunque no lo parezca, parece que muchos términos empleados por la psicología están cada vez más normalizados en nuestro lenguaje, lo cual me parece  estupendo, por eso quiero compartiros una reflexión a la  que llevo dándole vueltas varios días.

He de decir, que decidí sin mucha dificultad escribir sobre este tema, a propósito de una recomendación que me hizo una de las personas más importantes de mi vida, y a su vez una de las personas más auténticas que he conocido; por ello también este artículo es una especie de agradecimiento por este “regalo” que ante mí ha sido descubierto. Se trata del libro “La comunicación no violenta” de Marshall Rosenberg, un tesoro a la luz de lo que ocurre en nuestros días,  que como ya he mencionado, lo encuentro una verdadera joya.

He de decir que al principio me pareció un rollo tener que leer un libro entero para poder comprender algo acerca de cómo la manera de comunicarnos hace que establezcamos una conexión real y auténtica con las personas, pero al descubrir este libro, comprendí muchas cosas que en otras ocasiones había querido comprender, pero no había conseguido, más bien, había pensado que comprendía.

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

La definición con la que me quedo, es la siguiente:

“Escuchar simplemente con los oídos es una cosa. Escuchar con el entendimiento es otra distinta. Pero escuchar con el alma no se limita a una sola facultad, al oído o al entendimiento. Exige vaciar todas las facultades. Y cuando las facultades estén vacías, es todo el ser el que escucha. Entonces, se capta de manera directa aquello que se tiene delante, lo cual jamás podría oírse a través del oído ni comprenderse con la mente” Chuang-Tzu.

Rosenberg resume de la siguiente manera: vacíe su mente y escuche con todo su ser.

De modo que la empatía, es estar presente, sentir, recibir y acoger al otro, sin intentar cambiar nada, simplemente estando, sin más propósito que el “sintonizar” y encontrar un punto de conexión hacia lo que el otro como ser humano nos ofrece y nos aporta.

Hay otros aspectos que me resultaron muy útiles en relación a este tema; tiene que ver con lo que H. Humphrey describe como las conductas habituales que nos impiden estar suficientemente presentes para conectar de manera empática con los demás. Y por favor aquí, os invito a dejaros sentir qué os suena, si algo os suena, porque ciertamente, todos los ejemplos siguientes están más que presentes en nuestro discurso actual.

Cuando alguien nos cuenta algo que le ha ocurrido, cómo se siente, qué pasa en su vida, sus preocupaciones, sus temores, sus alegrías… puede que ocurra ó no… algo de lo siguiente.

LO que NO es empatizar:

  1. Aconsejar: “Creo que tendrías que…? “¿y cómo no has llamado a la policía?” “¿Cómo te fue a pasar eso?” “¿En qué demonios estabas pensando?”
  2. Competir: “Oye, eso no es nada, a mí me ocurrió algo mucho peor… fíjate que….” “y por eso te pones así, yo las he pasado y peores”
  3. Educar: “este tipo de experiencias pueden hacerte más fuerte, y puedes sacar lo positivo de todo esto”, “si te lo tomas de esta u otra manera seguro que no lo ves tan mal, vamos, todos hemos pasado por algo semejante”
  4. Consolar: “No es culpa tuya, hiciste todo cuanto pudiste”, “No te recrimines”
  5. Contar alguna historia parecida: “Justo a mí me pasó algo que…” “A mi vecina le pasó lo mismo, un perro mordió a su hijo, y desde entonces, no sale más al parque”
  6. Minimizar: “Ánimo, no es para tanto”, “ Déjalo ir, ya pasó”
  7. Compadecer: “¡Hay pobre!” “¡qué mal, que pasen estas cosas!” “¡ Nooo!”
  8. Interrogar: ¿Cuándo empezó esto? ¿Desde cuándo está usted con estos síntomas depresivos?
  9. Explicar: “Yo habría venido contigo, pero…” “Justo estaba ocupado en un asunto que…”
  10. Corregir: “ No, no es así como ha pasado porque tú… porque tú… porque tú…”
  11. Culpabilizar: “Me siento muy mal, quizás si yo hubiera podido hacer algo…” “Otra vez sintiéndote tan insegura, yo no lo entiendo, ya estás en una edad que…” “¿Sentirte perdido, pero perdido de qué?”
  12. Analizar: “Estás en un momento de reafirmación, ejerce tu autonomía, tu individualidad, sé tú mismo”

Creo que estos ejemplos, son muy claros en cuanto a cómo respondemos ante ese intercambio en la relación yo-el otro, sin embargo, la empatía tiene que ver con poder ver al otro y respetarle en su entera persona, cuidando de no invadir, con nuestros propios pensamientos o ideas acerca de qué es lo que le ocurre. Estoy convencida que en cierta forma, estos ejemplos son una manera de intentar entender al otro, sin embargo, también el simple hecho de escuchar, y estar presente, es un gran recurso para quien necesita sentirse escuchado y visto.

He puesto estos ejemplos, porque siento que son ejemplos muy comunes, que hacemos siempre, y que en cierta forma nos colocan en una posición que nadie está pidiendo, más de una vez, he escuchado adolescentes que iluminan su rostro de un cierto alivio cuando se reconoce lo que sienten, sin esperar a que cambien, creo que eso también da una fuerza muy importante a cada uno para que pueda elaborar lo que le ocurre, sin tener que sentirse juzgado, evaluado, etc. etc.

En mi trabajo como psicóloga y psicoterapeuta a menudo observo  cómo en muchas ocasiones, el respetar al otro y darle un espacio es precisamente dejarle ser, dejar que emerja por sí solo lo que está por emerger, sin invadir, presionar, forzar, ya que este es el flujo de la vida, cuando comprendemos que en ocasiones hacemos más sin hacer, aportamos más desde el silencio, la escucha, el respeto, insisto, a la manera en que el otro manifiesta su ser y su sentir.

Por todo ello, cierro este post, con un sencillo mensaje: dejemos que las cosas pasen, sean, se expresen, dejémonos escuchar, y escuchemos al otro, no desde la razón, no desde el deber ser, escuchemos las sutiles e inequívocas señales de su corazón.

empatía blog

M. Rosenberg. (2013).La comunicación no violenta. Un lenguaje de vida. Gran Aldea Editores.

Empatía: Conexión humana

 

 

“Mitos y realidades sobre la violencia doméstica”

El pasado mes de noviembre se conmemoró el día internacional contra la violencia hacia las mujeres, y a propósito de ello me gustaría compartiros un top ten de creencias sociales distorsionadas  y disfuncionales acerca de la violencia hacia las mujeres maltratadas por sus parejas, una de las principales formas de violencia hacia la mujeres en el mundo. … Seguir leyendo

“La cultura del miedo”

Cuenta el nieto de M.K. Gandhi, que su abuelo le explico la existencia de dos tipos de violencia, la pasiva y la física. La pasiva es el tipo de violencia que causa un daño de carácter más emocional y la segunda, el tipo de violencia donde se había usado la fuerza física. Gandhi le explicó a su nieto que la violencia pasiva es el combustible que alimenta el fuego de la violencia física, pero como no entendemos ni valorizamos este concepto, nuestros esfuerzos encaminados a trabajar por la paz, no han dado sus frutos… ¿Cómo vamos a extinguir un incendio si no eliminamos el combustible que alimenta el fuego? [i] (p.14)

Tras pasar la medianoche, recibía una llamada confirmando lo que había sucedido en París, justo al tiempo que yo me dirigía a casa dispuesta a descansar, quedé consternada, abatida. Ciertamente lo que ayer ha ocurrido es un tema que nos compete a todas las personas, creo que es una especie de espejo bajo el cual se refleja la realidad que vivimos los seres humanos actualmente, una realidad dónde la violencia es evidente, una realidad plagada de situaciones desbordantes que dejan a las personas inmersas en una absoluta vulnerabilidad y el  miedo. Sí, el miedo.

No hace mucho tiempo, escuchaba una reflexión que ofrecía un amigo mío acerca de las muertes ocurridas en Estados Unidos a causa del uso legal de las armas, y otra amiga mía que hablaba con reservas sus sentimientos hacia los recién ocurridos atentados en una manifestación pacífica en Turquía. Como he dicho antes, no creo que esto se trate de sectores aislados de las diferentes sociedades en las que esto ocurre, nos está ocurriendo a todos, ya que todos hacemos parte de estos sistemas, donde la violencia convive con nuestro quehacer diario,  como se convive con el aire que se respira,  y seamos claros, no se puede respirar.

El elemento común es el miedo, ese abismo subterráneo que parece la solución de todos los males, hagamos leyes, restrinjamos fronteras, hagamos controles, control, control y más control, como se combate un virus que viene a atacarnos de fuera, pero que sin darnos cuenta ya está dentro.

La cultura del miedo y la sinrazón, la barbarie donde no se mira más allá del odio y la venganza, eso es lo que nos lleva al estado actual de las cosas, dónde no existe la empatía y donde solo hay que pensar en uno mismo para salvarse de los demás… así es de los demás, ese otro que ha quedado desvalido, saqueado, deshumanizado, sin ni siquiera darnos cuenta, porque tenemos miedo. Las miles de víctimas que hay en las guerras y las múltiples sinrazones que llaman a radicalizar nuestras posturas delante estos cambios, eso no es actuar con consciencia, eso es oler el miedo y correr a ocultarnos tras de él, hemos de mirar alternativas diferentes, que dejen de hacernos ajenos al otro, ajenos a la realidad que nos vive, que vivimos  y que nos afecta.

Por eso es escrito esto, porque pienso que justo lo que estamos combatiendo como lo estamos combatiendo, tiene un fondo más allá que el simple contraataque, nos estamos equivocando, estamos mirando fuera cuando lo que hay que hacer es mirar por dentro, lo que está ocurriendo en las personas, en los micro sistemas, en las sociedades. En el pozo sin fondo que hay en legitimar actos violentos y en legitimar soluciones extremas, en ese fondo donde no  parece haber nada, más que vacío. Y que está dejando de lado las necesidades básicas humanas que no están satisfechas en el mundo, sumiéndonos en la pobreza, las injusticias, la corrupción, el hartazgo de poder, el terror.

Hace un tiempo leí una frase que me dejó muy claro de qué iba el juego, la pronunció Mohandas Karamchand Mahatma Gandhi…. “convierte en el cambio que deseas ver en el mundo”, mirando hacia adentro, dejando que el miedo pase y enfrentándonos a los retos que tiene ahora mismo la humanidad, sin perder justamente lo que somos, sin alejarnos de la amable y honesta compasión… esa que nos hace ver al otro, comprenderlo en su realidad y evolucionar hacia formas alternativas de ser y de ser con los otros,  que no son ajenos a nosotros, que son tan cercanos como lo son las emociones y sentimientos que compartimos, que nos hacen ser justo los seres que somos, seres racionales, sintientes, capaces de modificar el espectro de lo vivido y mejorar nuestro presente y futuro, y también capaces de aprender de nuestros errores, no nos equivoquemos una vez más.

Vayamos en busca de la paz, actuando con sabiduría, tolerancia e inteligencia, pero sobretodo con compasión. Los actos de violencia no están justificados, como tampoco lo puede estar una reacción infundada en el odio y la venganza. Confiemos entonces en la capacidad que tiene el ser humano de sobreponerse a ciertas adversidades, confiemos pues en nuestra humanidad y en saber aprender de situaciones como las que ahora vive el pueblo francés, eso sí, sin alinearnos de nuestra humanidad.

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[i] Rosenberg, M.B. (2013) La comunicación no violenta. Un lenguaje de vida. Colección Profesional-Gran Aldea Editores.